Fitness cotidiano: el día a día que mejora tu forma

Fitness cotidiano: el día a día que mejora tu forma

Piensa que tu deporte o actividad física favorita la realizas durante una hora, cuatro o cinco veces a la semana, pero, sin embargo, tus hábitos son a diario y en ocasiones obligados a realizarse de forma repetida y sistemática durante largas jornadas. Así que modificarlos quizás nos aporte mucho más beneficio que tener que acudir a un fisioterapeuta, estirar músculos con un elevado tono muscular o incluir ejercicios correctivos para tratar alteraciones. Intenta que tus hábitos cotidianos sean una ayuda y no un límite a tu mejor forma.

Si deseas atarte los cordones sin perjuicio para tu disco intervertebral, comienza a elevar la pierna y mantener así tu columna extendida.

Colocarnos las zapatillas, es el gesto que realizamos todos los días nada más despertar y justo antes de realizar nuestra actividad física. Aunque no le prestemos atención, lo cierto es que es potencialmente peligroso por el riesgo articular sobre el disco y por el momento de realizarlo.

A primera hora de la mañana, nuestra columna viene de una situación de absoluto reposo, no se ha movido durante horas, las articulaciones no están preparadas para presiones exigentes. Justo en este momento nos inclinamos al máximo hacia delante con una flexión de cadera y, lo más peligroso, con una flexión de columna que supone una presión elevada y muy comprometida para el disco que, si bien es solo un momento, sí que es la situación idónea para que se produzca una salida del núcleo pulposo generándose una protusión o, lo que es peor, la temida hernia de disco. Si ya tenemos episodios de dolor lumbar o ciáticas, debemos evitar este peligroso gesto a primera hora del día.

También es un gesto que realizamos siempre para colocarnos nuestras zapatillas antes de nuestra sesión de entrenamiento. Imagina el riesgo que corres y la situación tan comprometida en la que se quedan tus estructuras vertebrales lumbares antes de someterlas a una elevada carga durante tu entreno.

Es una acción que lógicamente se realiza antes del calentamiento, así que tus estructuras no están preparadas para esta situación, si a esto le añadimos que quizás venimos de estar largas horas sentado, el disco estará ya deshidratado y con una enorme presión de soportar el peso en esa peligrosa silla, si en esta delicada situación realizamos un gesto de acuñamiento vertebral, las posibilidades de sufrir una protusión son muy elevadas.

Si deseas atarte los cordones sin perjuicio para tu disco intervertebral, comienza a elevar la pierna y mantener así tu columna extendida. Además de evitar comprometer a las estructuras vertebrales, tendrás la gran ventaja de movilizar la cadera ya que conseguirás estirar músculos tónicos como los aductores y sobre todo al psoas. Además de atarte los cordones, comenzarás tu calentamiento y, ¡sin riesgos!

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