¿No sabes si salir a entrenar cuando estás resfriado?

¿No sabes si salir a entrenar cuando estás resfriado?

Esta es una de las grandes dudas que nos persiguen a los fanáticos del running en esta época del año donde las bajas temperaturas y a veces la lluvia no lo ponen fácil a nuestros organismos.

Trabajar correcta y estrictamente hacía un objetivo es lo mejor que puedes hacer para acercarte a él, pero claro hay que ir con especial cura cuando estás algo tocado físicamente y arriesgas a poner tu salud en juego.

Seguro que runner también eres de los que se suele ‘tropezar dos veces con la misma piedra’. Tu su ansia por seguir con tu plan de entrenamiento y por no perder la forma te puede llevar a todo lo contrario. La tendencia popular es que en épocas de preparación y cuando te se siente extraordinariamente motivado tu mente puede al cuerpo y sueles salir a ejercitarte aunque caiga una bomba atómica: nieve, frío, agua etc. Todo da igual, hay que salir y hacer lo que toca. Lo que tenga que ser será, punto. Por otro lado los hay de muy precavidos, y ante el mínimo dolor, molestia o inicio de malas sensaciones, deciden quedarse en casa y tomarse un descanso.

Lo que está claro es que correr con la nariz congestionada, con mocos, tos o incluso fiebre, no te va a ayudar a disfrutar del entrenamiento, más bien será un suplicio. Bajo un catarro tus capacidades físicas y biológicas están reducidas y una pasada de vueltas será a buen seguro más contraproducente que beneficiosa.

¿Qué hago entonces cuando no me siento al 100% para salir a entrenar?

Si eres runner seguro que te habrás hecho esta pregunta más de una vez. Lejos de lesiones, bajo estado de motivación y demás, si dudas en salir a entrenar porque te encuentras un poco acatarrado seguro que este argumento de los médicos de la Universidad de Ball State en Indiana resolverán en gran medida tus dudas:

“Está comprobado que el ejercicio físico estimula el sistema inmunitario del corredor, por tanto ejercitarse de forma moderada-suave podría ayudar a un mejor funcionamiento de nuestras defensas frente a los virus que nos están atacando”.

 

Thomas Weidner, director del Laboratorio en Investigación sobre Entrenamientos Atléticos de esa institución cuenta que hizo un experimento con 50 individuos que fueron contaminados con el ‘rinovirus’ -principal tipo de virus asociado al resfriado- y que fueron divididos en dos grupos de 25. El primer grupo hizo ejercicio moderado / suave,  –a un 70% de su frecuencia cardiaca máxima-  durante una semana, el otro grupo se mantuvo más bien sedentario. Los resultados arrojaron estos resultados:

Ninguno de los dos grupos empeoró sus síntomas después del período de investigación pese a que un grupo realizó ejercicio físico. Además, el grupo ‘deportista’ mejoró sus sensaciones y por tanto minimizo los síntomas de malestar. Según Weidner:

“Nadie se siente bien cuando tiene un catarro, principalmente cuando estos implican congestiones y dolores de cabeza aunque nuestro trabajo deja claro que las personas que aún estando enfermas consiguen hacer ejercicio suave en intensidad y no muy prolongado en duración, no empeoraron su estado y mejoraron sus sensaciones, es decir consiguieron mejor calidad de vida en ese estado”.

Además, este profesional de la medicina añade:

“En función de la localización de los síntomas del resfriado debemos decidir si hacer o no ejercicio. Entrenar de forma liviana puede hasta estar indicado para personas con molestias del cuello hacía arriba. Si las molestias las tenemos en pulmones y resto del cuerpo quizás el deporte no es tan conveniente”.

Prohibido entrenar con fiebre

Pero, y si además de dolor de garganta, estornudos y demás, tenemos mal cuerpo e incluso fiebre. La motivación mueve montañas pero no por ello debes de dejarte llevar. Si pese a no estar al 100% tienes muchas ganas de entrenar, echa un vistazo al termómetro. Si tienes fiebre mejor descansa, eso es síntoma que la situación se ha complicado un poco y tu cuerpo está luchando contra una infección. Todos los médicos deportivos coinciden en que nunca se debe entrenar con fiebre. Si nuestro cuerpo se está desgastando con  la lucha frente a una infección, para nada tiene sentido someterle a otra carga de trabajo. Además, cuando hay fiebre de por medio, las sensaciones ya cambian y las ganas de entrenar suelen estar bajo mínimos. Según los entendidos en la materia, entrenar con fiebre podría implicar desarrollar una Miocarditis, o lo que es lo mismo una infección del músculo cardiaco que podría debilitarlo.

 Tu sistema defensivo está en jaque cuando..

Cuando haces algo que suele ser bastante común entre los runners, es decir: Entrenos exigentes, mala alimentación y falta de sueño. Esta es una peligrosa combinación con la cual y en general se tiende a debilitar mucho nuestro sistema inmunitario.

También se ha comprobado, incluso más de uno lo habrá vivido en sus carnes, que el ejercicio de alta intensidad es directamente proporcional a la salud de nuestras defensas, es decir a más caña, más deterioro de nuestro sistema inmune. Contrariamente a esto, el ejercicio suave y moderado puede llegar a ayudarnos a ser mucho más fuertes y a protegernos de la enfermedad.

Otro argumento final:

Correr bajo la lluvia y en condiciones de frío no implica que vayas a coger un catarro. Es cierto que exponer a tus pulmones al frío aire que respiras cuando corres con frío tiene su riesgo si tu sistema defensivo no está sólido, pero lo más importante de todo para no resfriarte es no ponerte en contacto con el virus, es decir con alguien resfriado.

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